Bueno... voy a arriesgarme.
La conducta animal:
Puede entenderse como...
el producto de un sistema nervioso.
La definición es muy sucinta y está ligada a propósito al objeto de estudio de la psicología misma (o eso pretendía).
Reduciendo mucho, podríamos decir que la psicología estudia la comunicación, o los sistemas cibernéticos (retroalimentados). Pero si aceptamos esto, nos veríamos obligados a aceptar una psicología botánica. Cosa que rechazaríamos. Así, por medio de una reducción al absurdo, es posible que aceptemos un límite a lo que es objeto de estudio directo de la psicología.
Y parece que todo gira en torno a los “sistemas nervisos”, que los animales poseen.
Por otro lado si insistiéramos en que la psicología es el estudio de las producciones mentales del Homo Sapiens, respecto a una época y cultura, tal vez tendríamos que discutirlo con la Antropología Cultural. De esta forma, parece que casi hemos trazado unos nebulosos límites superiores e inferiores. Todo y que indirectamente, todo puede ser objeto de estudio.
Podemos preguntarnos si podría existir una psicología de sistemas artificiales (hoy en día con tanto ordenador...). ¿Una psicología sintética? Tal vez permitiera estudiar cosas que ahora están fuera de nuestro alcance.
Pensemos que quizás, ciertos algoritmos conductuales han aparecido en la evolución por vías independientes e incluso bajo un sustrato diferente...
El camino evolutivo de nuestra conducta, ha de ser muy importante, para entendernos. Tal vez ahí, la conducta humanan sea un apéndice de la animal.
Puestos a divagar, es posible que lo que hace al sistema nervioso humano particularmente curioso sea su sistema de “SetUp”. Que hace que este se autoconfigure en interacción con el medio, (a ciertos niveles) más que otros animales (nacemos terriblemente inmaduros). Dotándonos de unas capacidades, o permitiendo que parezcan esas capacidades cuanto menos; curiosas -contar chistes, por ejemplo- ( o incluso, quizás, siendo precisamente ese sistema de instalación requisito para que un tipo de mente como la nuestra aparezca)
Tampoco quiero dejar de señalar el papel de la cultura, como información que se transmite por vía no genética. Pero indicando, al mismo tiempo, como otras especies animales, chimpancés y bonobos también la poseen (es un hecho).
Así, en resumen, el considerar la conducta animal, dejando en el aire la posición del ser humano si se quiere -que humano se sienta herido en su orgullo tan fácilmente debe ser, sin duda, una característica de especie-, me parece de capital importancia.
