Dos coches tienen un accidente, de uno se baja un hombre y del otro una mujer, ambos ilesos. La mujer, al ver que los dos están bien, le dice al hombre: "qué suerte hemos tenido, despues de un accidente, ninguno de los dos tiene ningún rasguño, además somos un hombre y una mujer... será esto una señal?"
El hombre contesta: "sí, puede que lo sea"
La mujer mira al interior del coche y saca una botella: "mire, y además llevaba esta botella de coñac y milagrosamente tampoco se ha roto con el accidente, a lo mejor el destino ha querido que nos encontremos y que lo celebremos con unos tragos" Y el hombre contesta: "posiblemente, celebrémoslo".
La mujer abre la botella y se la pasa, el hombre le da un largo trago y cuando ha terminado de beber se la da a la mujer, a lo que ella la rechaza diciendo: "bueno, me lo he pensado mejor, creo que deberíamos llamar a tráfico para que nos haga una prueba de alcoholemia"

"La tierra no es una herencia de nuestros padres, es un préstamo de nuestros hijos"
(Proverbio indio)