Muy bien a los dos, pero le toca a STOP
RC 2
Reformulación de la pregunta 179/2018.
Ruiz, página 561 (2017) y página 527 (2012)
LA EVITACIÓN EXPERIENCIAL
El paradigma contextual que subyace a ACT determina su rechazo a los sistemas de clasificación diagnóstica tradicional, invocando como único elemento de análisis y acción la conducta y su función en el contexto. No existen referencias patológicas que sean independientes de la función en contexto y, aún así, la conducta no se calificaría de patológica al entenderse como producto de la historia de contingencias que se despliega ante las variables contextuales actuales. De esta forma, su concepción de la psicopatología es a través del llamado trastorno por evitación experiencial, que se define por la ineficacia de la conducta de evitación para conseguir bienestar, no sirviendo la conducta a otra función que la perpetuación y el agravamiento del malestar o de los problemas existentes.
La evitación experiencial constituye un patrón conductual inflexible, generado a partir de un patrón de regulación verbal ineficaz, que consiste en evitar el sufrimiento, tratando de controlar los eventos privados, sensaciones y sentimientos, así como las circunstancias que los generan.
La evitación experiencial procede de una cultura que prioriza el sentirse bien permanentemente, actuando de forma que se consiga un bienestar inmediato. Este bienestar es muy breve y al poco tiempo el malestar vuelve a estar presente, lo que obliga a volver a intentar hacerlo desaparecer de forma que se establece un círculo en el cual la persona queda atrapada y dedica sus días a realizar intentos infructuosos para que desaparezca el malestar.
En coherencia con la perspectiva contextual, la evitación experiencial solo será patológica cuando acabe limitando lo que la persona quiere hacer con su vida, y no lo será si no produce un desajuste entre lo que uno hace y lo que aspira lograr de acuerdo con sus valores.