Trifulca psiquiatras - psicólogos

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Pirox
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Trifulca psiquiatras - psicólogos

Mensaje por Pirox »

:roll: :roll: :roll:
Desconozco el libro que origina la trifulca, pero en mi opinión se han pasao! Va un poco en la linea antimedicalización, no sabía si ponerlo junto a aquel.

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Los psiquiatras cargan contra el libro «La invención de trastornos mentales»
http://www.lne.es
09.12.2007 enviar artículo imprimir página
La Sociedad Asturiana de Psiquiatría tilda de inmorales a los dos profesores de Psicología autores de la obra.

Oviedo, A. VILLACORTA

«Hablar de la invención de las enfermedades mentales en un país donde hay más de 400.000 personas que sufren esquizofrenia no sólo es frívolo, es inmoral. Seguramente es una mezcla de ignorancia -se trata de personas que no tienen contacto alguno con los miles de afectados que en Asturias sufren un trastorno mental severo- y de intereses espurios, bien personales o corporativos».

Ésta es una de las cargas de profundidad con las que la Sociedad Asturiana de Psiquiatría, a través del psiquiatra Marcos Huerta, miembro de su junta directiva, se defendió ayer de las críticas vertidas hacia los profesionales de esta disciplina por Marino Pérez y Héctor González Pardo, catedrático y profesor titular, respectivamente, de la Facultad de Psicología de la Universidad de Oviedo, en su libro «La invención de trastornos mentales», que acaba de ser publicado por Alianza Editorial.

En la obra, que ha tenido una gran repercusión en todo el país, estos dos profesores universitarios, expertos en psicofarmacología y psicología clínica, denuncian que «la escalada de desórdenes psiquiátricos que vivimos tiene mucho que ver con los intereses comerciales de la industria farmacéutica y con la complacencia de profesionales y pacientes». O lo que es lo mismo: que enfermedades como la depresión que las generaciones precedentes no habrían considerado más que problemas de la vida cotidiana han sido creadas por las multinacionales para vender medicamentos con la connivencia de los psiquiatras.

La Sociedad Asturiana de Psiquiatría remarca la «total coincidencia» de los argumentos desgranados por estos autores en el libro «con la iglesia de la Cienciología» y explica la «situación peculiar en la que se encuentran los médicos». «Por un lado», explican, «todo el mundo quiere ser médico: colegios profesionales de psicología y enfermería reclaman poder prescribir fármacos, los farmacéuticos demandan participar oficialmente en la atención y se multiplican las series televisivas con émulos de Sherlock en hospitales de ensueño». Mientras que, por otro, afirman los psiquiatras, «existe una presión mediática a favor de las "terapias alternativas", de parir en casa o bajo el agua, se insiste desde agrupaciones culturales altamente ideologizadas sobre la "medicalización" de la sociedad, sin que se profundice en la crítica global, ya innecesaria, una vez señalados determinados "cocos" del imaginario propio». En esta encrucijada, argumentan, «cualquiera, sin el menor conocimiento, o que tenga una visión sesgada, por incompleta, de las cosas, se atreve a hacer críticas globales».

Ahora bien, contraataca la Sociedad Asturiana de Psiquiatría, «no puede haber crítica sin autocrítica». Y así, dicen, «sorprende que nadie hable, ya que probablemente es ideológicamente más aceptable, de la psicologización absurda de lo cotidiano. De suerte que, por ejemplo, en la desgracia, en vez de sufrir el dolor íntimo de la pérdida, podemos vernos asaltados por un comando de psicólogos enviado a la sazón por nuestros gestores para curarnos de la pena y "apoyarnos" en nuestros momentos de zozobra». A esta tendencia observada en las administraciones públicas se suma «una presión social formidable para que se den carta de naturaleza a patologías de más que dudoso rigor»: «Son otros los interesados en que se consideren diagnósticos válidos el "mobbing", el "síndrome de alienación parental" o las llamadas "nuevas adicciones"».

«¿Veremos, próximamente, algún otro imprescindible libro sobre estos temas?», se preguntan. Porque la realidad es, según estos facultativos, «que en la misma cultura en la que vale todo, porque todo es opinable, nadie quiere ser responsable de su biografía».

«Ahora bien, mantener que la depresión como patología médica es un invento de médicos y empresas farmacéuticas sólo se puede entender desde la estulticia o la mala fe», concluyen con datos de la Organización Mundial de la Salud, que sostiene que «los trastornos depresivos son la causa principal de años perdidos por discapacidades en todas las edades, por encima de los accidentes de tráfico, las enfermedades cerebrovasculares, la diabetes o el sida». Y apelan a «las víctimas de la ceremonia de confusión que algunos sacerdotes preconciliares, ordenados en los tiempos de la antipsiquiatría, montan desde sus púlpitos»: «Son los enfermos y sus familias, que no sólo a través de esta promoción de la ignorancia ven aumentado el estigma que sufren, sino que, al no cumplir con el tratamiento, pueden tener nuevas recaídas».
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Asakamaya
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Mensaje por Asakamaya »

Pues un poco sí se han pasado. Esto es como lo que comentábamos en el otro hilo sobre psicofármacos, que quejarnos de que algunos psiquiatras nos comen el espacio haciendo psicoterapia no justifica que nosotros tengamos que ponernos a medicar sólo para fastidiarles en la misma medida, en plan revancha. Aquí parece que hacen lo mismo: como unos psicólogos han dicho que ninguna enfermedad mental necesita medicación, pues vamos unos psiquiatras y decimos que los psicólogos se inventan problemáticas como el "mobbing", a ver quién se pasa más (porque algunos antipsiquiatras también se lucen de radicales que son). Yo diría que ni una cosa ni la otra, y estos extremos son muy dañinos (además de dar un poco de vergüenza ajena).

En mi opinión es verdad que la sociedad está bastante más medicalizada de la cuenta, pero eso no es lo mismo que decir que la medicación no sirva para nada o que no sea necesaria, o que las enfermedades mentales son una invención. Y si algún psicólogo ha dicho eso, sinceramente no creo que lo compartamos todos los psicólogos, y ni siquiera una amplia mayoría.

Por otro lado es una contradicción acusar a los psicólogos por ser demasiado críticos con la farmacología, y a la vez acusarles de querer medicar. ¿En qué quedamos? Si no creemos que la enfermedad mental exista realmente, ¿para qué íbamos a querer medicar? :smt017

Espero que se quede en un enfrentamiento puntual entre personas concretas, porque lo que me parece es que es una confrontación causada por querer sacar las cosas de quicio. :smt018
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ALIKASAN
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Mensaje por ALIKASAN »

miedo me esta dando este tema ya!!!!
Trabajar en salud mental puede producir estrés
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desi
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Mensaje por desi »

hola compañeros de sufrimiento!!! no he podido resistirme a publicar una respuesta sobre este tema porque me toca bastante de cerca. Soy asturiana y me he licenciado en la facultad de Oviedo por lo que he tenido la suerte o la desgracia de que me hayan dado clase los dos psicólogos autores del libro de la discordia. No puedo manifestar mi opinión sobre el contenido del libro porque no lo he leido pero si que puedo hacerlo sobr los comentarios vertidos en la prensa. Me parece que si los psiquiatras se tienen que defender tanto es porque se sienten realmente atacados hante un libro que como poco está siendo un éxito de ventas. Un libro, que les dice a algunos pacientes que no tienen que gastarse dinero, ni anularse, con los medicamentos propuestos por los psiquiatras como punto de partida (y en algunos casos panacea) de cualquier "curación". Es un tema que daría para un debate muy extenso porque no solo se confronta la eterna rivalidad psicólogo-psiquiatra sino también la medicación "indiscriminada" o "controlada". Para terminar este rollo que he soltado, quiero que sepais que Marino(uno de los dos autores) es uno de los mejores profesores, sino el mejor , que hay en Oviedo y me imagino que a la liga Asturiana les preocupe que haya sido precisamente él quien haya secundado esta cruzada involuntaria contra la psiquiatría, por el peso que su prestigio impone.
la vida es lo que te va sucediendo mientras tu te empeñas en sacar el PIR
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Pirox
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Mensaje por Pirox »

Efectivamente yo creo que hay dos hilos mezclados, uno el negocio farmaceutico, como dice Amaya, que en mi opinión es indiscutible, y te hacen ver como enfermedad hasta lo más natural del mundo, se medica la regla, la menopausia, por ejemplo, como si fueran enfermedades.....y el otro hilo es la eterna rivalidad psiquiatra-psicologo. La verdad es que me gsutaría leer el libro, y más ahora con tu referencia positiva sobre uno de los autores.

Desde luego los psiquiatras en mi opinión han echado balones fuera, han intentado desprestigiar el libro con el tema de la iglesia de la cienciología, pero me parece grave que lo haga el presidente de una asociación profesional reconocida y como también recoge Amaya, se siembren dudas sobre fenómenos patológicos como el mobbing o como el SAP.

Desde luego para poder meterte con las farmaceuticas, hay que tener una buena dosis de credibilidad y por supuesto agallas.

Gracias por el comentario.
Ivanpsi
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Mensaje por Ivanpsi »

Tampoco puedo evitar contestar. YO me lincencié en Oviedo también en 1997 y actualmente estoy con la tesis sobre fibro y sigo totalmetne la línea de Marino Alvarez. La crítica que hace no es tan sencilla como fármacos si fármacos no... es más profunda... Yo leí la respuesta de uno de los autores al psiquiatra en cuestión y es buenísima. Comienza diciendo que el psiquiatra crítica al título del libro, no a su contenido, y que por tanto no lo leyó sino no entiende su crítica.
Y por cierto que Marino es el mejor profesor... pero no sólo eso yo creo que es el mejor teórico de la psicología del España. Os recomiendo su obra no tiene desperdicio. Si realmente la entiendes sabes el porqué del título de su libro: la invención de los trastornos mentales.
Yo me lo compré hoy nada más que pueda me pongo a leerlo.
Os pego la respuesta.

HÉCTOR GONZÁLEZ PARDO Y MARINO PÉREZ ÁLVAREZ

Ciertamente, nos ha sorprendido la carga que hacen los psiquiatras contra nuestro libro «La invención de trastornos mentales» (La Nueva España, domingo 2 de diciembre). Nos ha sorprendido el tono bruto y agresivo, máxime al venir en nombre de una muy digna sociedad científica y profesional como es la Sociedad Asturiana de Psiquiatría. De todos modos, nuestra respuesta va dirigida en particular a Marcos Huerta, si bien nos mantendremos en un nivel por encima del suelo.

Nos da la impresión de que la suya es una reacción al título del libro, pero no a su argumento. Probablemente, nuestro crítico no ha leído el libro y, en su caso, no lo ha entendido, porque de otra manera no se explica el exabrupto. Para empezar, el libro no va contra los psiquiatras, sino contra la concepción que hace pasar los trastornos mentales como si fueran una «enfermedad más cualquiera», sea ello defendido por psiquiatras o por psicólogos. Por otra parte, no faltan psiquiatras que ven y denuncian esta tendenciosa tendencia. De hecho, libros similares al nuestro han sido escritos por psiquiatras recientemente. Bastaría echar una ojeada al índice de nuestro libro para ver que una de sus tres partes se titula «Desenmascaramiento de la psiquiatría y la Psicología Clínica».
¿Qué quiere decir «invención»? Nosotros llamamos «invención» a esa concepción que hace pasar los trastornos mentales como si fueran una «enfermedad más cualquiera». Está muy claro en el libro que esta invención no la hacen los profesionales, no es una invención de la nada y una vez hecha la invención no deja de ser algo real.

La invención de supuestas «enfermedades mentales» no la hacen los profesionales en la práctica clínica, sino que es un fenómeno a escala cultural que, entre otros factores, incluye la cultura clínica de la gente y la formación facultativa de los propios clínicos, en cuyo proceso sin duda es importante la industria farmacéutica con su marketing dirigido expresamente a la sensibilización de la población y de los profesionales so pretexto de información. En este sentido, los profesionales son a menudo ellos mismos más unos «mandados» y «víctimas» del sistema que propiamente inventores de nada. Como muchos psiquiatras han denunciado, la psiquiatría está hoy en buena medida en manos de la industria farmacéutica.

La invención de supuestas «enfermedades mentales» no se realiza a partir de la nada, de hecho los trastornos mentales existen. La invención como enfermedades se hace a partir de los problemas que tiene la gente, por los que va a consulta. La tesis que nosotros defendemos es que la invención de supuestas enfermedades deriva de los problemas de la vida (conflictos, decepciones, pérdidas, agobios, dificultades, fracasos, etcétera). Es una tesis polémica y discutible, pero clara, decidida y fundada. Esta tesis no excluye posibles factores neurobiológicos, pero tampoco los pone por delante como causas. Por cierto, no hay todavía al día de hoy establecida ninguna causa biológica de ningún trastorno psicológico por muy «enfermedad mental» que se diga. Es más, posibles factores biológicos concomitantes a un trastorno puede que sean más consecuencias del trastorno que supuestas causas del mismo. Por el contrario, lo que sí está establecido es que los factores psicológicos están implicados en el desarrollo de los trastornos mentales. Esta tesis es lo que habría que discutir y no reaccionar sin más al título del libro.

La invención de supuestas «enfermedades mentales», una vez hecha, no deja de dar lugar a productos reales. El paciente que «sale» con un diagnóstico, valga por caso, de «fobia social» y la correspondiente medicación, por citar uno de los últimos inventos, acaso tenga una «enfermedad mental»: así se lo han dicho o dado a entender y así probablemente viva y entienda su problema, de no ser así ¿por qué recibe medicación? Llegados a este punto, nosotros no negaríamos que esa supuesta «enfermedad mental» sea un hecho real, lo que planteamos es cómo se ha hecho real.
Cuestión ontológica. En el libro mostramos cómo ciertos problemas de la vida y a veces ni siquiera problemas, por ejemplo, simples estilos de comportamiento o maneras de ser como la timidez se han convertido en trastornos mentales que a menudo se hacen pasar por enfermedades de supuesta base neurobiológica (los tan socorridos desequilibrios neuroquímicos). Pero nuestro argumento no queda en la mera denuncia de esa patologización (psiquiatrización o psicologización, que nos da igual) de la vida cotidiana, por lo demás conocido. Otros libros ya lo han hecho. Lo que hace a nuestro libro único, permítase decirlo, es que plantea cómo es posible que algo que es un problema de la vida o incluso ni siquiera un problema llega a ser todo un trastorno y aun una «enfermedad mental». Ésta es una cuestión ontológica acerca de cuál es la naturaleza y el modo de ser de los trastornos mentales.

La conclusión a la que llegamos es que ello es posible porque los trastornos mentales, sin dejar de ser reales y algunos suponer un enorme sufrimiento, lejos de ser entidades naturales como, por ejemplo, la diabetes, la hepatitis o el alzheimer (éstas sí son enfermedades) son entidades interactivas (en el sentido de Ian Hacking), susceptibles de ser influidas (modeladas y reconstruidas) por el conocimiento que se tenga de ellas, incluyendo la cultura clínica de la gente, la sensibilización de la población y las prácticas clínicas (teorías, diagnósticos, técnicas, etcétera). Por eso pueden terminar como supuestas enfermedades, pero no porque estuvieran ahí dadas esperando a ser descubiertas (diagnosticadas), sino por una serie de factores y actores implicados en una escala cultural, como se decía. Nuestro psiquiatra crítico reconocerá que la suya es la única especialidad médica que no trata propiamente con enfermedades, sino con síndromes, conjuntos de síntomas que pueden y suelen reorganizarse de una manera práctica, y ahí habrá que preguntarse ahora ¿práctica para qué y para quién? (¿para recetar?, ¿para entender el problema?, ¿para hacer estadísticas?, etcétera).
¿Por qué contra la consideración de «enfermedad»? Pero ¿cuál es el caso contra las supuestas «enfermedades mentales», si es una manera práctica de entenderse y de dar solución a los problemas de la gente? Ésta sería una buena cuestión para el crítico, si entrara en el libro. Por lo que a nosotros respecta, diremos que es una mala y tendenciosa solución, por las siguientes razones, dejando aparte, lo que es mucho dejar, que no serían enfermedades más que por analogía.

En primer lugar, la adopción casi ya convencional de los trastornos mentales como enfermedades no ha reducido el estigma, según se pensaba iba a suceder, supuesto que la noción de «enfermedad» no implica valoraciones personales. Sin embargo, estudios recientes muestran que el estigma ha aumentado tanto en la población como en los propios clínicos, ya que unos y otros ven a los «enfermos mentales» como siendo imprevisibles e incontrolados y los tratan con distancia, sin considerar el significado de sus síntomas al suponer que derivan de algún desequilibrio neuroquímico.

En segundo lugar, los propios pacientes adoptan el papel pasivo de paciente, quedando a expensas de que la medicación solucione su problema. Nuestra concepción es que las personas, en vez de pacientes, pueden y deben ser agentes autosanadores activos. Las intervenciones psicológicas van por este lado. En tercer lugar, la noción de enfermedad desvía la atención de las verdaderas condiciones de las que dependen los trastornos mentales, que a nuestro juicio se encuentran en los problemas de la vida y en las maneras que tienen las personas de tratar con ellos.

En cuarto lugar, pero no menos importante, la concepción de enfermedad está funcionando en realidad como justificación de la medicación masiva a la que hemos llegado. Sin tener nada en contra de la medicación, por principio, lo cierto es que se usa abusivamente. Aparte de sus posibles efectos nocivos (entre ellos efectos secundarios y adicciones), la medicación está suponiendo un enorme gasto sanitario (y por su lado un enorme negocio), sin ser la mejor solución posible, a juzgar por la escalada de consumo, indicativa de que las cosas van a peor, porque, si no, no sería necesario más y más remedio de lo mismo. Es interesante recordar aquí una propuesta inglesa, con base en criterios económicos y de eficacia terapéutica, según la cual no se debería aplicar medicación para la depresión antes de diez sesiones de terapia psicológica, sabido que ésta es la solución por la que se debiera empezar.

En fin, siendo éste el tema de nuestro libro, se comprenderá que nos haya sorprendido la reacción sin duda inapropiada de M. H. Por un momento hemos creído en la medicación como primera línea de actuación, pero aún creemos más en que la explicación adecuada es lo que hace a la gente más juiciosa.


Héctor González Pardo y Marino Pérez Álvarez son psicólogos y autores del libro «La invención de trastornos mentales».
Vital
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Mensaje por Vital »

Creo sinceramente que los psiquiatras que han cargado contra el libro no lo han leido.....intuyo que han visto el título y ala¡¡¡¡¡¡a cargar contra los psicólogos por meterse en cosas que segun ellos no nos competen, supongo que por lo mismo por lo que recurren leyes para que ciertas consultas privadas de psicologia no puedan ser reconocidas como centros sanitarios y cosas asi. Es sólo una intuicion eh....igual cuando me lea el libro veo q estos psicologos se han pasado tres pueblos y pienso igual que los psiquiatras asturianos, pero mi intuicion me dice que es probable q esto no sea asi y que seguro que el libro es altamente recomendable. De momento con la polemica me han entrado unas ganas de leerlo del copon asi q me lo pido por Reyes¡¡¡¡

Un Saludooooooooooo
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LaMon
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Mensaje por LaMon »

Una respuesta para quitarse el sombrero :prayer:
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docsil
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Mensaje por docsil »

opino lo mismo :prayer: ..aunque me gustaría saber qué opinan de la esquizofrenia, ya que han puesto de ejemplo la fobia social :wink:
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ALEX
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Mensaje por ALEX »

Gracias por postear la respuesta!!.....estos argumentos me ayudan a no tener dudas en lo que estudio.
Estamos viviendo en la era de la fe ciega en las pastillas, es acojonante, un crimen manejado por el mísero dinero y la complacencia de una comunidad científica cerrada y hostil a cualquier disciplina que le pueda hacer sombra, o "robar" competencias, olvidando que lo que prima es el bienestar de las personas, y que puede haber otros caminos más adecuados y efectivos para conseguir y mantener ese bienestar.
Significativa es la manera en la que critican el libro, y da cuenta del tipo de profesionales que están procurando que el sistema se mantenga así de inflexible y cerrado, ciegos de rabia, arremeten duramente, sin saber exáctamente contra qué, demostrando que conocen que algo cojea, pero que no les interesa que se divulgue.
Sinceramente hace poco que conozco esta "guerra",pero cada día veo más claro que, hacer de las personas entes pasivos a los que se reconforta con el diagnóstico de una "enfermedad", y su inseparable tratamiento farmacológico, es un gran error, un grave error, que por lo que leo, a la larga no soluciona los problemas, y es que soluciones a corto plazo, no son verdaderas soluciones.
Como titanes que escalan hacia el cielo.
Ivanpsi
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Mensaje por Ivanpsi »

Yo ya tengo el libro Lamon y sé que hablan de la esquizofrenia. Me leí dos páginas de la introducción y ya flipaba... Marino se leyó todo lo habido y por haber desde la biblia hasta la ragazza. En la introducción comienza diciendo que los paises subdesarrollados la esquizaofrenia remite hasta en un (mas o menos no recuerdo bien) 68% de los casos y en los occidentales sólo en un 30 y pico. Eso lleva a pensar qeu las causas de los (mejor llamesmolos problemas psicológicos que trastornos mentales) problemas psicológicos hay que buscarlos más allá dela biología. La biologia no explica el comportamiento. Las explicaciones de lso psiquiatras son correlacionales. Si yo pengo un grito y pegas un salgo también irá acompañado de un cambio en la neuroquímica, pero eso no significa que dar un salto sea la consecuencia de un cambio en los neurotransmisores. Es un ej. tonto pero por ahí van los tiros. Los cambios biológicos son correlatos no causas.
Otra de las grandes críticas es proponer el sistema nervioso (o la mente) como explicación de la conducta. El individuo interactúa con el contexto como un todo. Muy bien, podemos estimular una parte del cerebro y provocar un orgasmo. Pero de los aquí participantes ¿que preferís un orgasmo "virtual" o con todo el cuerpo interactuando?.
La conducta no está en el cerebro, el lenguaje no está en el cerebro ni en la boca y la ansiedad... por tanto tampoco, somos un todo. Tampoco el orgasmo están en el cerebro ni en los genitales.
Hacia donde apuntan estos autoers es qeu a que se está dando una psicologización y una medicalización de la vida. En la médica en que una persona asuma que es depresiva ya no tiene nada que hacer porque su problema está dentro. Sin embargo si supiese ver que dentro de ella no hay ningun problema sino que puede cambiar comportamientos y así obtener beneficios, es decir si fuese un "agente activo" (como ellos dicen) en su ´"curación" otro gallo cantaría. El problema está en su relación con el entorno (más o menos).
Además asumir la existencia de problemas psicológicos dentro del individuo, supone descontextulizarlos de la vida política, social y económica, y así un esquizofrénico podría hacer lo que le viniera en gana y siempre sería "perdonado", no se fomentaría así la responsabilidad. Responsabilidad, como dice MArino, enel sentido de hacerse cargo de nuestra historia, aunque eso suponga sufrir mucho.
Y como no, luego estaria la estigmaatización del sufrimiento, de maenra que el problema ya no sería estar triste sino que el problema sería ir al psicólogo o psiquiatra para no estar triste. Ellos abogan por las terapias que hacen al individuo resopnsable, que despsicologizan, siendo radicales, incluso por las que dicen ¿Tú que haces aquí? llorar no es sintoma de nada, estar nervioso tampoco.
Y aunque parezca mentira la terapia que mejro hace eso es la contextual (conductista radical). y no os asusteis porque quizas el conductismo tal y como nos lo explicaron en la FAcultad puede que no sea el verdadero conductismo
No me enrollo más...
Un saludo
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mut
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Mensaje por mut »

sinceramente, me quedo sin palabras ante payasadas como esta. Lo que me parece fuerte es que los psiquiatras, y no hablo de todos, sino de algunos, tengan esta especie de impulso antipsicólogos, es que no puedo entender cómo no son capaces de ver aún, a estas alturas que la medicación no lo es todo y que los psicólogos hacen falta en su campo. Yo, que soy abanderada y ampli defensora del trabajo engrupos multidisciplinares, soy la primera en admitir que la intervención de un psicólogo en ciertas patologías es más bien secundaria, que no quiere decir innecesaria ni menos importante, sino que hay casos en los que la medicación es primordial y anterior a la intervención psicológica, por ejemplo, no podremos trabajar con un esquizofrénico delirando y alucinando...primero habrá que controlar con medicación eso y después ya entramos nosotros. Sin embargo, hay otros trastornos en los que no es así. Y yo me pregunto, va a ser siempre así? por qué este afán de compretición?bajo mi punto de vista, hay muchos psiquiatras que se creen omnipotentes y superiores, aunque debo admitir que he conocido a bastantes que no lo son en absoluto...pero para los que van de dioses de la curación estoy de acuerdo con todo lo que habéis escrito antes, que no hay que confundir el psiquiatríaVS psicología y la medicalización indiscriminada, que hay que controlar, pero no solo a nivel psiquiátrico, sino de todo. Porque bien que ponen campañas contra el uso indiscriminado de antibióticos...y en eso están de acuerdo todos los médicos, y por qué no los psicofármacos si todos sabemos que muchos tb desarrollan adicción, tolerancia, efectos secundarios, rebotes etc? volvemos a las diferencias mente cuerpo? dualismo cartesiano? las medicinas del cerebro y sus enfermedades son cualitativamente diferentes de las del resto del cuerpo? surrealista.
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Mensaje por yolipir »

:smt038
¡Madre mía, qué respuesta la de los autores del libro! Me ha encantado, todo muy clarito, sin perder los papeles pero dando ese toquecillo final :snakeman:
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Gloria
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Mensaje por Gloria »

Pues no me habia fijado de que Perez Alvarez era uno de los autores del libro. En la facultad tuve un profesora que era conductista radical y que nos dio varias lecturas de este autor, y a mi es la rama que más me tira de todas, por eso creo que no utilizaré mucho el DSM y tal, a no ser que se me exija para algo.
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Mensaje por Asakamaya »

Pues no sé, yo debo estar muy influida por el sistema ://13 porque yo sí veo útil la medicación en algunos casos, como ha dicho Mut p.ej. para tratar los delirios o alucinaciones que pueden ser un obstáculo para la terapia. También creo, como los autores, que la medicalización no es la solución definitiva y que no debería ser un tratamiento crónico, sino puntual y con vistas a dejar de usarlo en cada paciente tan pronto como sea posible.

Hay momentos críticos en algunos pacientes que si se pueden remitir con medicación, bienvenida sea. Porque ¿cómo le haces terapia a una persona catatónica? ¿o a alguien que no quiere moverse de la cama, ni comer, ni hacer nada, y que como te despistes se suicida? Me pongo en los casos más graves, pero para mí si una intervención PUNTUAL farmacológica puede ayudar a crear una línea base sobre la que empezar a hacer terapia, no creo que debamos darle la espalda. Otra cosa es el uso indiscriminado y eterno de los psicofármacos, en eso yo también estoy completamente en desacuerdo.

Ivanpsi, entiendo tus argumentos y en su mayor parte estoy de acuerdo contigo, pero me surgen algunas dudas.
Las explicaciones de lso psiquiatras son correlacionales.
Yo diría que las nuestras también lo son. O al menos nos basamos en la observación, creo yo, porque nuestras explicaciones en definitiva también tienen que tener una base en la realidad.
Los cambios biológicos son correlatos no causas.
Esto es verdad, pero lo complementario también lo es. Yo creo que tanto la conducta de por sí produce cambios biológicos, como los cambios biológicos se manifiestan en cambios en la conducta. Es que si lo segundo no fuera cierto en ningún caso la medicación sería efectiva, y la realidad es que lo es (p.ej. los neurolépticos reducen las alucinaciones). De manera que me parece en principio más razonable decir que ambos factores pueden ser causas o consecuencias en diferentes momentos, que hacer afirmaciones unilaterales del tipo "los cambios biológicos son la causa única" (psiquiatras) o "los cambios biológicos son sólo la consecuencia" (antipsiquiatras).

A mí es que me suena a la típica discusión herencia vs. ambiente, o cuerpo/mente como también decía Mut. Pues ni una cosa ni la otra, sino la interacción de los dos. :wink:

Edito que estoy pensando...: de todas formas, por lo que comentan los autores me da la impresión de que el centro de la cuestión no es farmacología sí / farmacología no, sino la concepción que tenemos de muchos de nuestros problemas, que en seguida los llamamos "enfermedades". Algunas sí que serán enfermedades, pero no todas, que la verdad es que parece que la idea preponderante es que si te encuentras mal vayas al cabecera para que te dé valium. Con lo cual hacemos que lo que es un malestar propio de la vida pase a convertirse en algo insano y "curable".
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