Cris, me temo que yo tengo una de esas opiniones que quizá no conviene ser escuchadas, porque probablemente se deba a la indefensión que en los últimos años que me presenté llegué a desarrollar. Pero igual que la gente que se saca plaza llega a la conclusión de que "es posible" y que se debe a que han hecho A y B, yo con mi experiencia, que fue cercana a la que tú describes, llego a otra conclusión, y es que sí, que llegado a cierto nivel de conocimientos y de esfuerzo, y teniendo controlado todo lo que puede estar en las manos de una, ya todo lo que queda es depender del azar.
Como bien dices tú ya lo has hecho todo. Has estudiado, tu actitud es buena (no derrotista), vas descansada al examen, etc. Y cometes algunos fallos en el examen que son los que no te permiten entrar. Entonces a posteriori analizas esos fallos y "decides" que es por eso por lo que no lo has conseguido. Pero quizá esos fallos, o la causa de esos fallos, también son azarosos. Tú no puedes controlar, p.ej., el nivel de cansancio que ese día lleves al examen, o si hace más calor en tu aula o hace menos y pasas frío y eso te influye. Tampoco puedes controlar que este año en concreto te hagan falta 4 preguntas más correctas cuando el año pasado no hizo falta, porque eso depende de la distribución de notas ese año, y ahí entra en juego la suerte más grande o más pequeña que a su vez estén teniendo ese día los 3100 opositores restantes.
Sí, definitivamente, llega un momento que no se puede hacer nada más. Simplemente esperar a que un año la suerte te venga a ti de cara.
Respecto a lo que han hecho los que aprueban que todos tendemos a "copiar" también tengo una teoría... Últimamente me estoy leyendo un libro sobre azar, "El cisne negro", que habla de esto, y cuando lo leí me acordé automáticamente del PIR. Te cuento: el autor dice que todos buscamos el éxito en nuestras empresas, inversiones, iniciativas... y para ello lo que hacemos es fijarnos en quien lo ha conseguido, mirar lo que hizo antes y concluir que son esos actos lo que le llevaron a eso. Es decir, establecemos las causas que nos parecen más razonables. El problema es que esas causas decidimos que son tales
a posteriori. Lo único que sabemos es que los hechos ocurrieron en ese orden (alguien se leyó el Belloch 2 veces haciendo el pino y resulta que sacó plaza) y como suena bastante lógico (lo del pino reconozco que no suena así) pues lo damos como cierto. Pero lo que queda oculto es lo que este autor llama las "pruebas silenciosas", que son todas aquellas personas que hicieron lo mismo y que sin embargo no lo consiguieron. Al no tener el éxito buscado, las estrategias de esas personas no cobran relevancia y nadie se fija en ellos ni les pregunta, cuando su opinión podría ser tan vital como las otras.
Todo esto es una cuestión de causas
necesarias pero no suficientes: para aprobar hay que hacer lo que hay que hacer (básicamente: estudiar), y una vez hecho eso se puede sacar plaza o no.
Conclusión: en tu caso particular, no creo que tengas que hacer nada más. No es una cuestión de error tuyo, de tener que modificar más cosas, de necesitar indicaciones. Me atrevo a decírtelo porque nos venimos siguiendo la pista desde hace tiempo

y sé también de lo que hablo. Tampoco diría que el azar funcione igual para todo el mundo. Si alguien no estudia, no aprueba simplemente porque no ha estudiado. Pero cuando se ha hecho todo...
Por cierto, que esta mañana he estado comprobando datos, y puedo decir que a partir de posiciones como la 300 o por ahí, de un puesto a otro puede haber una diferencia de una diezmilésima en nota global. Lo digo para demostrar lo apretado que puede ir todo. Ya no es una cuestión de tener una pregunta más o menos mal, puede ser cuestión de diferenciarse del otro en un decimal del expediente.
Siento dar esta opinión que puedo entender que en cierta medida cree indefensión. Pero es que este año después de analizar notas y notas sé que la diferencia entre tener plaza y quedarse a unos 100-200 puestos de la última plaza es mínima y como digo ya depende en su mayor parte de la suerte, según cada caso.