pentium-IV escribió:Frente a esto una alternativa fácil es acomodar la realidad, hacer juegos de palabras y heurísticos dignos de los mismisimos premios Ig Nobel .
Si te refieres a mi diagrama, es un honor que te parezca acreedor de tan insigne distinción.
Bueno, la cuestión es que a veces, si parece que una norma nos va a favorecer, deseamos que esta sea una verdad suprema, una norma sagrada, pero la realidad no es esta.
Que algo esté en “blanco sobre negro” puede no significar nada. Blanco sobre negro era que los indignados no podían acampar en vísperas de las elecciones, que no se puede edificar en terreno rústico y un larguísimo etc. ¿y qué sucede en muchos casos? Pues que se termina cambiado la norma o se hace una exégesis particular de la misma.
La base lingüística de las leyes es, como constato que se señala en los textos introductorios (me he acercado a algunos); muy importante.
Con respecto a la redacción de las leyes, he leido una anécdota que solía relatar un viejo profesor para ejemplificar su importancia. En una estación de tren polonesa se prohibió la entrada a perros, pero un labriego acudió con un oso amaestrado. Ante la negativa a dejarle pasar, dijo que los carteles no decían nada sobre los osos y que un oso no era un perro (García, M. Y otros. (1995). Iniciación al derecho. Madrid: Ed. Universitas).
Y más cercanamente, el otro día vi en televisión que unos parlamentarios que acudían al congreso sin corbata decían jocosamente, ante la regañina de otros, que era una forma de economizar. Así que ya ve usted... los juegos de palabras y las conversaciones de besugos, tal como salían en los cómics de Bruguera, están a la orden del día.
También recuerdo un señor de edad, que una vez, frente a algo que yo mismo afirmaba con un “está escrito”, me respondió lapidariamente: “Mira... el papel es muy sufrido. Le puedes poner lo que quieras”.
Con esto no estoy haciendo una defensa de la acracia y la anarquía, solo hago hincapié en que un marco legal, puede quedar abolido ante la implantación de otro y ya está. Y que uno puede leer mucha normativa, pero si ésta está próxima a ser modificada ya me dirá usted su utilidad (aunque otra cosa será conocer las de orden superior, que se supone que serán coherentes con esta inferior, bueno... siempre que la inferior no indique lo contrario. – me ha hecho gracia también algo que he visto... que las normas no serán retroactivas excepto si indican lo contrario- pero, pero...

aquí no hay a que atenerse...).
Volviendo sobre este tema de la regulación de la psicología, agradecer a Pirosaurio su claridad de exposición.
Yo me quedaría con una cuestión:
Pirosaurio escribió:
Esto en cuanto a los títulos exigibles para el desempeño profesional. El que plantee cuestiones de competencias exclusivas "atadas" a títulos, se equivoca (sino que repase sentencias del tribunal Supremo en este sentido, tanto de la especialidad de psicología clínica como del resto de especialidades médicas).
Es este precisamente el aspecto que temía personalmente. La posible pretensión de que un pequeño grupo tenga cierto monopolio por ley. En ocasiones casi parece que lo que se desea es una especie de “derecho exclusivo de explotación”, justificado como sea, más que otra cosa.
Ya es razonable que la psicología se regule y se establezcan unas normas de acceso/continuación. Evidentemente si aparece el grado, los estudios que van a ser su continuación tendrán que vertebrarse con estos. Pero de ahí a hacer que toda la psicología gire en torno a un programa de capacitación laboral del estado me parece que es perder el norte.
Por cierto, me ha llamado la atención que se presente al derecho como “una institución que aspira a regular el comportamiento humano [...]”

. (Martinez, D. Y otros. (2008) Introducción al derecho. Barcelona: FUOC).