Recuerdo que el Sr.Espinyagui hace tiempo enlazó un post de su blog donde hablaba de esto, lo pondré otra vez porque la reflexión me parece interesante:
http://spingera.blogspot.com/2011/01/se ... en-el.html
En mi opinión personal, si uno tiene un expediente tirando a bajo y además ha estudiado de verdad, vale la pena arriesgar si dudas entre 2 o 3. Normalmente cuando dudas entre 4 en el fondo es que la pregunta no te la sabes muy bien. Y si no te suena de nada, entonces se descarta de entrada.
Durante mucho tiempo estuve haciendo una investigación empírica conmigo misma como caso

, haciendo simulacros en las que debaja en blanco las preguntas en las que dudaba, me anotaba el número de pregunta aparte, y entonces respondía arriesgándome. Una vez corregido el examen calculaba la nota que habría sacado si no hubiese arriesgado. Y SIEMPRE, insisto: SIEMPRE, el arriesgar ha ido a mi favor. Alguna vez la ganancia ha sido ridícula, consiguiendo tan sólo 1 punto más. Pero aún así no deja de ser una ganancia.
A partir de ahí, mi método en el examen es el siguiente:
- Una primera vuelta donde respondo las que sé seguras (y me las marco en el cuadernillo con un punto o marca especial) o dudo muy muy poco. Estas NO LAS VUELVO A MIRAR. Uno toma una decisión y sigue adelante con ella, no tiene sentido dudar si no hay nuevos datos delante. Al fin y al cabo, tendrás que terminar el examen y haber decidido algo sobre cada pregunta, así que no es funcional detenerse demasiado en las que tienes bastante o cierta seguridad.
En esta primera vuelta también tacho en el cuadernillo las que no me suenan absolutamente de nada y la respuesta sería completamente azarosa (normalmente son de bio). Por supuesto estas tampoco las vuelvo a repasar en principio.
- Una segunda vuelta con las que no he respondido porque dudaba. Como tengo menos preguntas para leer, la vuelta se hace más rápida que la anterior. Aquí me obligo a tomar una decisión en las que dudo entre dos, y las de tres... pues depende.
- Una tercera vuelta donde repaso ya sólo las que no he conseguido decidirme (que dudo entre 3 o 4). Aquí cuento cuántas me están quedando en blanco en total. Me pongo como criterio no dejar más de 10 (dicho esto "flexiblemente", pueden ser 11 o 12) y en función de eso decido cuántas preguntas puedo permitirme arriesgar con osadía. Aquí el riesgo de equivocarme es mayor, pero sólo "selecciono" aquellas preguntas que me dan mejor feeling, o me suenan bastante... También cuento cuántas respondí con total seguridad para hacer mis cálculos aproximados.
No hay que pensar que responder sin seguridad en general es sinónimo en todos los casos de riesgo grande. Con este "método", la cantidad de riesgo que asumo en cada etapa es progresivamente mayor, y por eso me dejo para el final las más "riesgosas" y ahí decidiré también un poco en función de cómo me haya ido el resto del examen.
También hay otra cara del riesgo que no se suele tener en cuenta, que es el que se corre cuando se dejan demasiadas en blanco que podrían reportarte puntos. Dejarse 30 a mí personalmente me parece un suicidio, y 20 no me parece nada recomendable.
También es verdad que no soy un buen ejemplo en el sentido de que nunca he tenido plaza, pero aún así he sacado mucha más puntuación de la que habría sacado en caso de no arriesgar (comprobado).
Así que no lo dudo:
es mejor arriesgar. Y es mejor para todos, pero en el caso de los de expediente bajo yo diría que además es necesario
