McAdams propone que para entender la estructura y dinámica de la personalidad se deben incluir al menos 3 niveles:
•Nivel I: rasgos disposicionales (nivel estable)
•Nivel II: intereses personales (nivel con cambios).
Lo que la persona quiere (expectativas, creencias, motivaciones…) y los métodos que utiliza para conseguirlo (estrategias, planes…). “Constructos de acción personal”
•Nivel III: narración de la propia vida (cambios fenomenológicos)
Las personas tienen sus características (rasgos), pero a la hora de hacer cosas y comportarse, se expresan en el dominio del nivel II, por ello, estas características están sujetas a las influencias situacionales, culturales o a los cambios evolutivos. Finalmente, el nivel III consideraría la auténtica identidad de una persona, su propia narración o historia vital. El nivel II nos dice qué hace una persona y cómo lo hace, pero el nivel III iría más allá, indicando quién o qué está intentando ser, es decir, su identidad.


