Según el estudio realizado por Slutske et al. (2015) sobre el Trastorno por Juego de Apuestas (TJA), ¿cuál de las siguientes afirmaciones es correcta sobre las diferencias de género en la progresión en el trastorno?
1. La progresión es similar para hombres y mujeres en población clínica.
2. Los hombres no muestran el llamado efecto telescópico en población general.
3. La progresión es similar para hombres y mujeres en población general.
4. Las mujeres muestran el llamado efecto telescópico en población clínica.
Os pego directamente la base de la justificación. Como dije antes, es posible que lo haya interpretado mal, así que no dudéis en comentar todo lo que haga falta
En lo que se refiere a la progresión del trastorno, tradicionalmente se ha considerado que las mujeres presentan el denominado «efecto telescópico», caracterizado por un inicio más tardío en el juego pero una progresión más rápida hacia la enfermedad una vez que comienzan a apostar o aparecen los primeros síntomas del trastorno (Tavares et al., 2001). Este hecho, no obstante, siempre se ha reportado en pacientes sometidas a tratamiento, lo cual no deja de ser una muestra muy pequeña, y quizá no significativa, del conjunto de mujeres que padecen TJA, ya que suponen aproximadamente el 10% de las personas que padecen esta adicción. Estudios con muestras de población general muestran precisamente lo contrario: una progresión más rápida de los hombres para el desarrollo del TJA cuando se estudia no con pacientes sometidos a tratamiento, sino con muestras muy amplias de población general (Slutske et al., 2015).
Se trata de los mismos resultados que se obtuvieron unos años antes con el estudio del efecto telescópico en alcoholismo, lo cual probablemente se deba a que las mujeres con TJA que buscan ayuda terapéutica tienen un perfil clínico diferente de las que no acuden a recursos terapéuticos. Tampoco se constató este efecto telescópico en estudios que analizaban personas que llaman a líneas de asistencia telefónica, constatándose, además, que las mujeres tenían más problemas psicopatológicos que los hombres, aunque menor consumo de sustancias. Estas diferencias también
pueden ser debidas a cambios generacionales en el acceso al juego.
Un aspecto muy relevante, y que puede tener trascendencia clínica, es que una vez que aparece el primer síntoma clínico del TJA, no hay diferencias de género en la progresión hacia el trastorno (Slutske et al., 2015).

