Aprender a observar desde el Yo-contexto
Una metáfora útil para empezar a hacer esa diferenciación es la del
ajedrez (Wilson y Luciano, 2002): “Nuestra cabeza está llena de pensamientos, algunos positivos y otros negativos, al igual que en una partida de ajedrez luchan entre sí”. Si le preguntamos a la persona con cuáles se siente identificada, probablemente diga que le gustaría ser las fichas blancas, el contenido de sus pensamientos positivos. Si le preguntamos quién es ella, probablemente nos conteste que le gustaría ser lo que sus pensamientos positivos dicen. Sin embargo, la respuesta para la ACT es que la persona es el tablero, la mente en la que se desarrolla la partida, lo que ellos denominan el Yo-contexto.
El “
ejercicio del observador” (Wilson y Luciano, 2002) sirve para ayudar a entender esa idea. Consiste en invitar a la persona a que se imagine a sí misma en distintos momentos: la última experiencia negativa que tuvo, el recuerdo del momento más exitoso de su juventud, o un momento de descubrimiento de la infancia. En cada uno de esos episodios se le solicita que recuerde cómo se sentía y lo que pensaba, para después deshacerse de todo y saltar al siguiente momento. En cada uno de esos episodios el contenido de su mente, sus experiencias, pueden ser muy diferentes, pero siempre existe un Yo que desde una posición de observador puede ser consciente de todo lo que pasa. Ese Yo sigue estando presente y constituye la esencia del individuo. Los contenidos pueden cambiar a lo largo de la historia, el Yo-contexto permanece. En la misma línea se puede invitar a la persona a hacer un repaso de los distintos roles que desempeña en su vida, o a hacer un viaje por distintos momentos emocionales (recordar un momento feliz y uno triste). La idea es siempre que se dé cuenta de que hay una continuidad, aunque las emociones o los pensamientos cambien.
Otras técnicas para trabajar este aspecto, que la ACT pide prestadas a otros modelos, son:
La técnica narrativa llamada “
carta del viejo sabio”. Consiste en invitar a la persona a imaginarse que han pasado algunos años y se ha convertido en una persona muy sabia y se le solicita que le dé consejos a la persona del presente sobre cómo sobreponerse a su dificultad.
Los
juegos de silla vacía gestálticos en los que el terapeuta puede poner al cliente a hablar con sus emociones, o con yoes del pasado o del futuro, también pueden utilizarse con el mismo propósito.
Edito para añadir la RC
Para ayudar a las personas a
explicitar sus valores la ACT utiliza algunos
ejercicios experienciales, como:
El
epitafio. "Si tuvieras que escribir algunas frases para tu lápida, en las que se resumiera todo lo que te gustaría haber conseguido a lo largo de tu vida, ¿qué pondrías?». Otra variante es: "¿Qué te gustaría que dijeran de ti en tu funeral?".
Imaginar el futuro. Se pide a la persona que piense cómo le gustaría que fuera su vida dentro de unos años. Con esta técnica podemos hacer que nos cuente lo que le gustaría hacer en cada una de las áreas importantes de su vida, como familia, trabajo o amigos.