En resumen, que llegados aquí, si queréis podéis dejar de leer
Se trata de un texto sobre el famoso número Pi, cómo nació y todas las incidencias que ha habido con él en la historia, que no son pocas. A pesar de que tras siglos y siglos de darle vueltas al dichoso número ya se había llegado a unas cifras suficientes para cualquier aplicación práctica que tuviera que llevarse a cabo, los matemáticos, en su afán obsesivo por definirlo todo hasta la última cifra, no dejaron de pelearse por ver quién conseguía calcular el mayor número de decimales de Pi (que por cierto es un número irracional donde no se repite nunca ni una sola secuencia de cifras, es decir, es un número con decimales infinitos
A partir de aquí, copio lo que escribe Asimov:
Y, sin embargo, aunque los científicos ya no tenían necesidad de conocer el valor de Pi más allá de lo calculado hasta entonces, los cálculos prosiguieron durante la primera mitad del siglo XIX.
Un tal George Vega calculó 140 valores decimales de π; otro llamado Zacarías Dase llegó hasta 200, y un tal Recher hasta los 500.
Por último, en 1873, William Shanks calculó el valor de π con 707 cifras decimales, lo que estableció una marca hasta 1949, y no es extraño: Shanks tardó quince años en hacer este cálculo, y, por si les interesa, no encontró ninguna clase de repetición.
Cabe preguntarse qué motivo puede tener un hombre para pasarse quince años dedicado a una tarea que no va a tener ninguna utilidad. Quizá se trate de la misma actitud mental que empuja a alguien a sentarse sobre el asta de una bandera o a tragarse peces de colores para «batir el record». O quizá Shanks quería hacerse famoso.
Si es así, lo consiguió. La historia de las matemáticas, llena de referencias a los trabajos de hombres como Arquímedes, Fermat, Newton, Euler y Gauss, también incluye una línea en la que da cuenta de que William Shanks se pasó los años anteriores a 1873 calculando el valor de Pi con 707 cifras decimales, así que al menos puede que no hubiera vivido en vano.
Pero, ¡ay de la vanidad humana!
En 1949 los ordenadores gigantes estaban empezando a ganar terreno, y de vez en cuando los muchachos que los manejaban, llenos de vida, de ganas de divertirse y de cerveza, tenían tiempo para jugar con ellos. Así que en una ocasión metieron una de estas series interminables en un ordenador llamado ENIAC, y lo pusieron a calcular el valor de Pi. Lo tuvieron trabajando setenta horas, al término de las cuales había calculado el valor de Pi (¡el fantasma de Shanks!) con 2.035 valores decimales.
Y para rematar al pobre Shanks y sus quince años desperdiciados
Y, por supuesto, por si se les ha ocurrido preguntárselo, lo que no deberían hacer, les diré que los valores calculados por los ordenadores no presentan tampoco rastro alguno de repeticiones.
A día de hoy, los ordenadores ya han calculado millones y millones de decimales de Pi. Aunque es algo totalmente absurdo, parece ser que sirve para poner a prueba algunos programas informáticos. Si se equivocan en el cálculo, es que algo va mal.
Si a alguien le ha hecho gracia la anécdota (por favor, decidme que no soy la única rara ://13 ) y le apetece leer otra relacionada con este mismo número inverosímil, no tiene más que decirlo, que yo ya veis que me animo sola! jajajajaaa
¡Suerte en la adjudicación!


